Una de las cuestiones más importantes cuando se habla de Bitcoin y escalabilidad es el “Trilema de la Escalabilidad”. Este se refiere a la estrategia más adecuada o, mejor dicho, al mejor equilibrio entre escalabilidad, seguridad y descentralización. Por lo general, este problema atañe a cada tipo de criptomoneda porque, necesariamente, el aumento de la eficiencia en uno de los tres elementos produce como contrapartida un efecto en los otros dos. Por ejemplo, un protocolo con un modelo de consenso más rápido mejoraría la escalabilidad a expensas de la seguridad o la descentralización.
Gracias al consenso POW de Bitcoin, la seguridad y la centralización parecen estar cubiertas. Sin embargo, esta última se está convirtiendo en un problema, sobre todo con la Lightning Network. Segwit fue el motivo que provocó el hard fork con Bitcoin Cash, pero para abordar esto de forma concisa, dejémoslo a un lado por ahora.
Por otro lado, la capacidad de escalar es la cuestión más apremiante a la que Bitcoin se enfrenta desde hace tiempo. Por escalabilidad entendemos la capacidad de la red para crecer sin afectar a la velocidad de las transacciones.
Dado que los mineros deben aprobar las transacciones dentro del bloque y cada bloque es de 1 MB de datos, cada bloque debería tardar 10 minutos en ser aprobado. Aunque en periodos de colas masivas tarda más, Bitcoin tiene ahora una media de 4 a 7 transacciones por segundo frente a las 1.700 de Visa. Para resolver este problema, vamos a analizar dos de los enfoques más conocidos.
El primero es Segwit, un soft fork de Bitcoin que permitió un cambio en la estructura del bloque para resolver el problema de la maleabilidad de las transacciones. Sabemos que el bloque está formado por los datos del output del receptor, la firma digital y el output del emisor. La forma en que se escribe la firma digital en el bloque Legacy permite a un actor malicioso cambiar el id de la transacción.
La información de los datos del witness, que está cifrada, se denomina “transaction ID”, y puede modificarse de forma maliciosa sin alterar la transacción. Sencillamente porque la firma digital puede modificarse de manera que la comprobación computacional matemática siga siendo válida según la red, aunque el hash sea diferente.
De este modo, en el bloque Legacy (el bloque anterior al cambio de Segwit), el transaction ID puede modificarse y provoca lo que se conoce como el problema de la maleabilidad.
Esto genera numerosos problemas, en primer lugar porque puede ser aprovechado por personas para engañar a otras que no esperan a la confirmación del bloque. En segundo lugar, sin un cambio tan significativo, la Lightning Network nunca se habría podido desarrollar. La razón por la que Segwit se implementó sin un hard fork fue para cambiar la estructura del bloque. Contrariamente a la opinión popular, Segwit es un aumento del tamaño del bloque, pero de una forma distinta a como se hizo con el hard fork de Bitcoin Cash.
Lo que hizo Segwit fue trasladar los datos de la firma fuera de la base box. Se añadió un bloque extendido en el que se incluye la firma digital, pero que no forma parte del bloque base. Esto creó dos ventajas principales: al no formar ya parte de la base box, el transaction ID no se vería afectado aunque se modificara la firma digital. Y, además, ha aumentado el espacio disponible para los datos del witness, de modo que el bloque tiene ahora 4 MB en total y, por tanto, puede contener más información.
Así pues, los principales pros son, en primer lugar, la eliminación del problema de la maleabilidad. Y que reduce la base box, dejando más espacio para que los datos quepan en el bloque, aumentando así la velocidad de las transacciones en la red. Probablemente añadiría que las transacciones ahora podrían ser más económicas.
Gracias a este sistema, fue posible implementar la Lightning Network. En efecto, dado que la segunda capa (Lightning Network) se apoya en la primera capa (la blockchain de Bitcoin), si el problema de la maleabilidad no se hubiera resuelto, directamente no podría funcionar.
Es esencial mencionar que no habríamos podido aumentar el tamaño del bloque porque, según el protocolo de Bitcoin, debería ser de 1 MB. Así, los desarrolladores tuvieron que encontrar una solución para aceptar Segwit sin un hard fork (como hizo Bitcoin Cash) para asegurarse de que ambos bloques estuvieran permitidos mientras la red se actualizaba.
De nuevo, otra ventaja de crear transacciones más rápidas es que Segwit consideraría la operación como un peso. Lo que quiero decir con esto es que los mineros percibirían el bloque Legacy en función del tamaño y el bloque Segwit en función de lo que hay en los datos del witness en comparación con su base. Debido al bloque extendido, los mineros pueden seleccionar bloques más ligeros para realizar transacciones más rápidas, y esto también reduciría la comisión.
Por supuesto, esta comisión reducida se ve como un contra para el minero, porque la rentabilidad podría disminuir. De hecho, no muchos mineros estaban contentos con la solución de Segwit. El trabajo de los mineros puede verse afectado de otras maneras, especialmente en el caso de los mining pools. Todo esto ha generado un gran debate en la comunidad de Bitcoin.
En cualquier caso, Segwit no resuelve por completo el problema de la escalabilidad. Solo lo mejora un poco. La escalabilidad es un problema que siempre permanecería y que acabaría estando ligado a determinados hitos. En cada etapa de la adopción y el uso de Bitcoin surgirán nuevas preocupaciones en materia de escalabilidad.
El segundo método para resolver el problema de la escalabilidad es la Lightning Network o LN. Se trata de un protocolo abierto construido sobre la red de Bitcoin, y su idea central es que las transacciones pequeñas no tengan que registrarse directamente en la blockchain, sino off-chain en una segunda capa.
La LN es una forma de crear canales de pago entre dos o más personas para realizar múltiples transacciones y mantener un registro compartido entre ellas. Después, una vez alcanzado el número deseado de operaciones, reportar en la blockchain principal únicamente el saldo final.
En este caso, una vez abierto el canal de pago, ambos usuarios elegirán el importe inicial, que será el importe máximo que podrán utilizar dentro del circuito. Las transacciones se firmarán off-chain y luego se reportarán en la blockchain solo cuando las partes implicadas lo confirmen.
La LN dispone de una especie de mecanismo antifraude por si uno de los usuarios intenta engañar al sistema. El depósito se utilizará para castigar al tramposo y se enviará a la otra parte. La belleza del sistema reside en su capacidad de interconexión. Aunque no tengas un canal de pago directo con alguien, aún puedes aprovechar la potencia de la red para llegar a esa persona a través de una ruta de pago preferente.
Los canales de pago funcionan como una especie de acuerdo de tipo IOU (pagaré), y cuando el canal se cierra, el IOU se salda. Los canales directos estarían libres de comisiones, y estas solo se pagarían cuando el registro se llevara de vuelta a la cadena para liquidar el saldo. Esto permite una velocidad mucho mayor en las transacciones dentro del canal de pago y libera mucho espacio en la blockchain, que en teoría se utilizará únicamente para los pagos más importantes.
Resulta evidente como pro que la velocidad es la primera y la más importante de todas. Pueden realizarse incluso pagos mínimos, y las comisiones y los costes de transacción serán mucho más económicos. Las transacciones están protegidas y cifradas, y por tanto esto añade una capa adicional de seguridad a las transacciones realizadas en la LN
Los principales contras son muy discutibles, pero residen sobre todo en el hecho de que, dado que hay que precargar el canal con la capacidad de gasto de los Bitcoin, se utilizaría más bien una ruta a través de usuarios de los que se sabe que se dispone de suficientes BTC. Por tanto, esto suscita un debate sobre la centralización de la red por parte de una gran institución o incluso de bancos que quieran aportar liquidez al sistema. Probablemente también argumentaría que, dado que todos los nodos son hot wallets, la seguridad podría ser igualmente un problema, y los nodos podrían ser blanco de hackers y actores maliciosos.
Acerca de Antonio Velardo
Antonio Velardo es un experimentado Venture Capitalist y trader de opciones italiano. Es un pionero y evangelista de Bitcoin y Ethereum, que ha cultivado su pasión y conocimiento tras cursar el Blockchain Strategy Programme en la Universidad de Oxford y un Máster en Digital Currency en la Universidad de Nicosia.
Antonio gestiona una cartera de 8 cifras de su empresa de inversión con un equipo de analistas; es una especie de mentor de FinTweet, la gente interactúa con él en línea y cuenta con más de 40.000 seguidores gracias a sus tuits. Ha amasado una fortuna en los grandes años del tech y puso a punto una tail strategy durante la pandemia que le permitió aprovechar la caída del mercado. “No traté de anticipar el mercado y ni siquiera pensé que esto fuera un cisne negro”, afirma.
En el terreno de los mercados financieros, Velardo cuenta con una combinación única. Fue un empresario inmobiliario que desarrolló varios proyectos en Túnez, Miami, Italia, el Reino Unido y muchos otros países y ciudades. Pero siempre ha sido un apasionado del trading de opciones. Aun así, a diferencia del volatility player y del quant trading, siempre llevó en la sangre un toque de value investing. Antonio estudió Value Investing en la célebre escuela de negocios de Buffett en la Universidad de Columbia. Aunque los conceptos centrales del value investing son antagonistas de los pilares del venture capital, el enfoque de Antonio trata de tender un puente entre elementos de ambos mundos para buscar alfa. Velardo ha aprendido la importancia de detectar historias de puro crecimiento y de aprovechar su posición en la curva en S. Este es un elemento esencial del enfoque de Velardo, que aspira a abrazar las grandes historias tech en el momento adecuado del ciclo de adopción. Esto se aplica a las acciones, pero también a los proyectos blockchain.
